Entrevista del mes: Karmany

22/04/2015

 VICTOR LARROSA

Ayudante 2ª Regional B

 

"La adrenalina del fútbol no era la misma que encima de una bicicleta"

 

De familia ciclista, Víctor Larrosa, conocido como ‘Karmany’, decidió romper con la tradición, llevarle la contraria a su padre y cambiar los pedales por una pelota de fútbol. Pero ya sea en bici o dando patadas a un balón, hablar de Karmany es hablar de lucha, entrega, rabia, esfuerzo, dedicación y compañerismo.

 

¿De dónde viene lo de ‘Karmany’?

A mí me viene de mi padre. Y a él, dicen, por su parecido a un ciclista de hace años llamado Karmany. Los gestos, los movimientos encima de la bicicleta, etc., debían ser parecidos. Pasó de ser ‘el conejero’ –porque mi familia siempre ha criado conejos- a Karmany. Y así nos hemos quedado.

 

Criado entre bicicletas, y de familia ciclista, ¿por qué te dio por el fútbol?

Porque es un deporte que me gusta mucho. Demasiado incluso (o eso me dicen). Pero la verdad es que no lo sé… Supongo que por llevarle la contraria a mi padre. En mi casa siempre ha habido ruedas, medallas y trofeos. Y solo se hablaba de ciclismo: mi padre, mi tío, mis hermanos… Pero la adrenalina que me provoca el fútbol no me la provocaba el ciclismo. Además, siempre me llamó más la atención un deporte de equipo como el fútbol más que uno individual como el ciclismo –aunque se corra por equipos-.

 

Y en casa, ¿cómo se lo tomaron? ¿Compaginabas ambos deportes?

Empecé a correr en bici a los 7 años. Y a los 10 empecé con el fútbol, el fútbol sala. Al principio mi padre no sabía nada. Tenía miedo a decírselo. Y mi madre era mi compinche. De hecho, el segundo año de infantiles, en Vadorrey, me perdí media temporada por competir en bicicleta. Y el primer año de cadetes también hice solo ciclismo. Luego ya opté solo por el fútbol.

 

Ya sea el ciclismo o el fútbol, ¿qué le ha dado el deporte a Víctor Larrosa?

Honestidad. Y compañerismo, pensar siempre en el de al lado. Sobre todo el fútbol. Al ser un deporte de equipo, siempre tienes que estar pensando en ti, pero también en el compañero. Y luego mucha amistad, muchísimos amigos.

 

Hablemos de lesiones, porque algunos te conocen también como ‘el pupas’. Sin embargo, nada puede contigo. ¿Estás hecho de otra pasta?

La verdad que no sé de dónde viene esa resistencia. Supongo que el amor por algo que te gusta mucho. Pero pasa también en la vida real. Por muchos palos que me den, a veces incluso ayudando a otra persona, siempre quiero seguir, poner la otra mejilla si hace falta. Supongo que estará también en los genes.

 

Rodilleras, tobilleras, fajas, musleras… ¿cuántas cosas caben en la bolsa de Karmany?

Y botas, espinilleras, ropa que siempre se deja algún compañero… Muchas veces pensaba en mí

y en el de al lado. Primero lo necesitaba yo, pero quién sabe si algún día también hacía falta a otro.

 

El fútbol te ha dado mucho, pero también estuvo a punto de quitártelo…

Pues sí. Y no puedo evitar emocionarme al recordarlo. Además, casualidad o no, ha sido el único partido que Jara –mi novia- no pudo venir a verme. Siempre estaré agradecido a aquella persona que me ayudó. Aunque me duele más ver que nadie pone remedio. Debería haber un desfibrilador en todas las instalaciones deportivas.

 

Ahora estás en el banquillo, echando una mano con el Regional B. ¿Cómo se vive el fútbol desde la banda?

Igual de nervioso que antes. Solo que antes soltaba la rabia dentro del campo y ahora lo apunto en un papel, tomando nota de fallos, cosas a corregir, etc… Siempre llevo una libreta conmigo. Y el reloj, que no falte.

 

¿Una manía?

Las tobilleras, casi siempre he jugado con ellas. Y el Vicks Vaporub para la nariz.

 

¿Qué momento guardas con más cariño?

Hace no mucho pensé en él. En el día de mi despedida. Todo el cariño de la afición, los compañeros y el club.

 

 

¿Qué sueño deportivo te hubiera gustado cumplir?

Haber sido deportista profesional. Me da igual el deporte, pero vivir de algo que es tu pasión. Y también, ver triunfar a un chaval de aquí, salido de La Cartuja FC. Creo que sería un reconocimiento y un triunfo para todos los que formamos parte de esta familia.

 

Y la última. Después de tantas experiencias vividas, ¿qué consejos darías a los que vienen por detrás?

Que lo que quieran hacer, lo hagan bien. Que se lo tomen en serio, porque nunca sabes cuándo pueden llamar a tu puerta. Y el que quiere, puede. De verdad.

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